LA EMIGRACIÓN Y LA VOZ PROFÉTICA DE LA IGLESIA

Por: Matilde Alejandro Hernández




“DIGNIFICANDO AL SER HUMANO”

“Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen”.   Ezequiel 11:16 (RVR60)

Durante estos últimos años se han realizado fuertes movimientos migratorios sin precedentes en América Latina que han impactado al mundo, partiendo principalmente desde Centroamérica hacia Estados Unidos. Según datos oficiales, entre el mes de enero y marzo del 2019 se ha reportado una cifra histórica de 300.000 personas que cruzaron la frontera de México en busca del sueño americano, este es el trimestre con mayor número de migrantes en los últimos años.

¿Qué es la emigración?
Consiste en el movimiento de un lugar a otro. Por ejemplo, dentro de la población latinoamericana hay ciertos grupos que salen de su país de origen en busca de una estabilidad económica, esto a causa de la injusticia, crisis económica (pobreza), violación de los derechos humanos, opresión, violencia y entre otros factores.  


Los migrantes son personas propensas a  un alto nivel de discriminación social, política y de forma consciente e inconsciente religiosa, ya que son considerados personas inferiores, ladrones, irresponsables en casa, enfermas, malas y hasta producen temor. Pero realmente ¡Son victimas de injusticia social!  


¿Qué dice la Biblia al respecto?
La historia de la humanidad está marcada por grandes movimientos migratorios, ya sean voluntarios o forzosos como lo fue en el caso del pueblo de Israel hace algunos miles de años atrás.


Uno de los más grandes y conocidos ejemplos de migración que encontramos en la Biblia es el éxodo (salida), el cual nos narra la situación del pueblo hebreo en Egipto donde fueron extranjeros por más de cuatrocientos años, hecho que fue precedido por una primera emigración de ese país (Génesis 46:1-3); la razón fue precisamente el des-abasto alimenticio (entre otras cosas), lo que llevó a una familia completa a abandonar su lugar de residencia con la esperanza de una vida más satisfactoria. Es interesante ver que los mismos factores producen hoy en día la emigración de cientos de personas de distintos países.

Otro ejemplo claro son los exilios, en estos sucesos podemos ver destacadamente la actividad y el desempeño transcendental de los emisarios de Dios, denunciando el mal trato y promoviendo esperanza a los más desalentados, en otras palabras, “los profetas eran promotores del bien social, político y religioso”, no importando la nación en la que se encontraran ellos, pues en todo momento y en todo lugar peleaban por la vida digna del ser humano.


Los profetas de Israel eran mediadores de la palabra, consultaban a Dios e intercedían ante Él por el pueblo, es decir, había un llamado especial en sus vidas y una vocación cuya función era denunciar la injusticia y luchar por los derechos de los más vulnerables.


Uno de los profetas más importantes del Antiguo Testamento que lucha en esta dirección es Ezequiel, ya que su actividad profética se desarrolló precisamente en un periodo de emigración involuntaria, pues fueron exiliados a Babilonia. Su trabajo fue buscar la justicia para un pueblo migrante, quienes habían sido despojados de todo y cuyos derechos habían sido violentados. Para ello, se encarnó en las necesidades de su gente y luchó por devolverles la esperanza de que algún día regresarían a casa.


Sin duda alguna Ezequiel experimentó a Dios en una tierra lejana, fuera de Palestina, cosa que no se podía creer pues la concepción era que Yahvé solo estaba en Jerusalén, lo anterior ayudó al pueblo hebreo a mantener la fe y la esperanza en medio de la escasez, pues tuvieron la certeza de que Dios estaba con ellos aún fuera de su tierra.


“Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo…
dice Jehová el Señor”. Ezequiel 34:30


Al igual que Ezequiel, la iglesia y su vocación profética están presentes desde la antigüedad en un marco de libertad para él hombre establecido por Dios mismo como un mandato no negociable, sino un estatuto que se tiene que cumplir tal como lo vemos en algunos casos del pentateuco: No angustiaras al extranjero Ex, 23:9,No lo explotaréis Lev, 19:34, No lo oprimirás Dt 23:16,No torcerás el derecho del extranjero Dt, 24:17, por mencionar algunos ejemplos.


Ante la situación actual de injusticia hacia el migrante, es necesario que la iglesia como portadora de las buenas noticias sitúe su mirada en este grupo de personas vulnerables, es sumamente importante que la congregación lleve a cabo el trabajo profético que tiene como mandato divino en el Nuevo Testamento; “amar al prójimo como a sí mismo” y  no hay mejor forma de demostrar el amor de Dios que a través  del evangelio de Cristo, mismo que vino a cambiar la situación del ser humano, no solo material y física, sino también la vida espiritual y moral del individuo.


El migrante como imagen de Dios
El creyente tiene el encargo, la responsabilidad y a la misma vez la capacidad de llevarles el mensaje del Evangelio. Está llamado a promover la justicia y de igual forma ser un refugio para el migrante.


Para esto, debe encarnarse en las necesidades de este grupo excluido por la sociedad, su gran desafío es reemplazar las insuficiencias materiales y espirituales, con la finalidad de generar un cambio y dignificar al ser humano. Pues, solo cuando busque la dignificación de sus semejantes, comprenda que los migrantes son la imagen de Dios y actúe a su favor, podrá decir que está cumpliendo su misión integradora, pues el desafío es parte de su culto y parte de su adoración.  

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. (Mateo 25: 35-36.)

Fuentes

Biblia, Reina Valera 1960.

El papel de la Iglesia de Dios en México como dignificadora del inmigrante. Tesis. 2015. Hermosillo, Son.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-48033101

J. M. Abrego de Lacy. Los libros proféticos. Ed. Verbo Divino. 1993. Navarra.

Las migraciones en la Biblia. http://www.confer.es/activos/texto/wcnfr_pdf_1125-x9sQnkq61Ocw0rKX.pdf

Revisión y Edición: Ps. Manuel Murillo / Lic. Marco Medina

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2 comentarios

  1. Estoy de acuerdo con lo dicho… Dios es amor! Y si quiere que demostremos su amor atravez de ayudar al próximo! Pero también como una ciudadana del Pais US. Vivo, veo y duele ver también como nuestro país está viviendo un cambio tan drástico en muchos aspectos… hay tantas diferente religiones y personas con diferente maneras de vivir que han llegado y están queriendo imponer sus maneras, religiones, libertades de vivir… nuestro país no es el mismo! Se está acercando el día.. que no vamos a poder alabar a Dios dentro de una Iglecia ! Hay tanta gente viviendo en nuestras calles por dependencias a droga o enfermedad mentales. Personas ciudadanos de este país sin asistencia médica! Yo se que ayudar al prójimo es importante! Y este país a ayudado mucho a otros! Y podemos seguir asiéndolo pero todo en paz y siguiendo las leyes! Dios es grande y justo… y también el tiene sus leyes que seguimos! Hay que amarnos y ayudarnos unos a otros sugiriendo la ley y respetando los derechos de cada gente y sus países !

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