INJUSTICIA SOCIAL Y AMBIENTAL EN MIQUEAS

Por: Juan Manuel Murillo Barreras

“Levántate y presenta tu caso ante los montes. Que las colinas escuchen tu voz. El Señor tiene una denuncia contra su pueblo” Miqueas 6:1-2

Acusación de Dios contra su pueblo.   

   El profeta Miqueas pertenece al grupo de todos aquellos profetas que hablaron la verdad sin justificar alguna esfera o espacio social, incluyendo a la religión. Su nombre tiene un significado muy particular, Miqueas antiguamente “Mikayahu, significa: ¿Quién es semejante a Jehová?” (Robinson, 1982, pág. 79).  El capítulo 1 del libro menciona que su autor vivía en Moréset (Miqueas 1:1) ciudad que se encontraba a unos cuantos kilómetros de su capital Jerusalén. La acción profética de este hombre de Dios se desarrolló en una de las etapas con más problemas socioeconómicos, políticos y religiosos del antiguo Israel; es considerado “profeta pre-éxilico” y su mensaje es una demanda para practicar la justicia en todos los sentidos, en especial para los pobres o más vulnerables

     Aunque los primeros tres capítulos del libro de Miqueas nos hablan de las muchas injusticias sociales que están padeciendo los obreros, agricultores y las zonas del campo, el profeta inicia el capítulo cuatro con una esperanza para la nación, los suyos, la creación y las demás naciones. Era una característica muy propia de los profetas, señalan los errores al pueblo y elaboran una serie de exigencias que deben de cumplirse, sin embargo, es interesante examinar un mensaje que resulta alentador para la vida de las personas que vivimos en el siglo XXI.

Esperanza para un pueblo oprimido

El capítulo cuatro, y sus versículos tres y cuatro son atrayentes y contienen una riqueza alentadora para un pueblo que vive amenazado por las injusticias del comercio y el materialismo que han realizado acciones deshumanizantes contra el prójimo y la naturaleza,

“Él será arbitro entre muchos pueblos y mediador entre naciones fuertes y lejanas. Convertirá sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces. Ninguna nación levantara espada contra otra, y nadie se prepara para la guerra. Cada cual se sentará bajo su vid y su higuera, y no habrá quien los atemorice. Porque así lo ha dicho el Señor Todopoderoso” (Miqueas, 4: 3-4, PDT).

Qué exige el Señor de nosotros? (Cf. Miqueas 6, 6-8)

  Es una promesa que ha hecho Dios y sigue vigente en la actualidad, tomando las palabras del gran Leonardo Boff, alude que vivimos en un mundo donde “La ética de la sociedad dominante hoy es utilitarista y antropocéntrica” (Boff, 1995, pág. 8), urge que Dios intervenga y cambie “las espadas en arados, las lanzas en hoces”, las grandes potencias mundiales, el sistema del capital (injusto) y el mercado han provocado un mundo desigual en nuestra sociedad latinoamericana. Las preguntas son: los religiosos hoy, ¿en qué grupo estamos?, el cristianismo hoy ¿hacia dónde se inclina?, dejemos que la tierra, los afligidos, digan donde realmente estamos parados como pueblo de Dios.

Ante la gran corte cósmica.

   El profeta Miqueas hace un alto, para llevar al pueblo ante la corte que Dios ha preparado. El capítulo seis en sus dos primeros versículos presenta el tribunal donde ha de presentarse el pueblo para ser juzgado, “Entonces, escuchen lo que dice el Señor: levante y presenta tu caso ante los montes. Que las colinas escuchen tu voz. Escuchen, montes, las acusaciones del Señor; cimientos de la tierra, escuchen. El Señor tiene una denuncia contra su pueblo, un juicio contra Israel” (Miqueas 6: 1-2, PDT.). Sí, este Dios que es juez ha escuchado los lamentos de las personas oprimidas, quienes están presentes ante la justicia de Dios, pero de forma muy particular Miqueas añade que también deben escuchar “los montes, las colinas, la tierra misma” la denuncia que Dios hará, porque también la casa natural ha sufrido injusticias.

La tierra se acerca al limite de su extinción

   Que sorprendente escena nos pinta Miqueas, este profeta nos da la sorpresa de que la tierra, al igual que el pobre también está incluida en la justicia de Dios. No solo están llamados a hacer presencia, sino, que en repetidas ocasiones Dios los llama a escuchar, pero, para que ellos escuchen la denuncia de Dios, “un juicio contra Israel”. Cuando pienso en las grandes culturas de nuestra región de América Latina y el llamado de muchos de ellos a parar la industrialización que llega a las periferias con un poder hegemónico; destruyendo el hábitat de los animales y la riqueza natural, creo que esta corte cósmica daría mucha esperanza a ellos, pues, estoy consciente que Dios también nos pide y seguirá pidiendo cuentas por la tierra en que vivimos. 

  El libro de Apocalipsis nos menciona también dentro de la escena de la ruptura de los sellos un texto similar el capítulo 11 versículo 18 dice: “es tiempo de destruir a los que destruyen la tierra”, y la mejor forma de destruirlos es quitándoles el poder. No permitiendo que continúen con sus actos aberrantes contra la humanidad y la creación. Miqueas por su parte introduce a la naturaleza dentro del juicio de Dios, ahí están presentes, con sus caras demacradas y su lamento en cada uno de sus gestos, esperando que Dios haga justicia. Esas mismas caras son las que vemos hoy; bosques quemados, animales con temor a ser cazados, un cielo triste y millones de humanos en las calles tirados.

     Tres cosas que pide Dios

  El mismo capítulo seis en su versículo ocho, nos revela las tres causas más grandes por las cuales el hombre/mujer, deben caminar: “Hombre, si el Señor ya te ha dicho lo que está bien. Él ya te ha dicho lo que quiere de ti: que seas justo, que te guste mostrar fiel amor y que vivas humildemente con tu Dios” (Versículo 6), el pueblo será juzgado porque no ha entendido en que consiste seguir realmente a Dios. La ley de Moisés contiene 10 mandamientos, la ley que propone Miqueas 3 y la de Jesús solo 2, pero las tres concuerdan en la premisa del amor y la justicia.

Miqueas por su parte dice que el pueblo debe hacer justicia, menciona Haroldo Remier respecto al llamado del profeta “deben conocer el mixpat, que probablemente quiere decir orden justo en la sociedad” (Remier, 1997), y ese orden se debe entender en la totalidad de la vida humana, por lo tanto, el hombre debe amar la misericordia con todo y todas las cosas, además debe vivir humildemente con Dios, de forma sencilla honesta, buscando siempre el bienestar común, con los humanos y también con la vida que solo adora y sirve a la humanidad, es decir, a la naturaleza misma.

Seguir la justicia requiere algo más que solo pensarla y estar consciente de que se necesita en el mundo. Practicar la justicia requiere de un compromiso, uno que nos lleve a la acción cuando observamos todos aquellos actos que denigran la dignidad humana, demanda una voz publica de la iglesia que no permita que los injustos sigan gobernando aun dentro del ámbito religioso, es perder el miedo de quedar fuera de una jerarquía por hacer el bien, es ser del pueblo, ser de la gente, ser del mundo, conviviendo, sintiendo y amando como verdaderos hermanos y amigos de todos y todo, incluyendo a la tierra.

Conclusión.

Leer este libro del profeta de los pobres es magnífico, ya que nos invita a una reflexión sobre la vida que estamos llevando como iglesia. Creemos en la justicia de Dios como el camino a la paz y la igualdad entre todos, Jurgen Moltmann menciona que, “no existe, pues, más camino hacia la paz que el de un proceder justo y una verdadera preocupación por la justicia universal” (Moltmann, 1992, pág. 61), si realmente queremos impactar al mundo y lograr un cambio social debemos tomar el mandato de Dios de practicar la justicia, provocar un orden social, levantar nuestra voz publica en favor de los más débiles, incluyendo al medio ambiente y por último, crear y realizar acciones concretas que respondan a las problemáticas actuales.

Bbliografìa:

Boff, L. (1995). Ecologìa: Grito de la Tierra, Grito de los Pobres. Sao Paulo: TROTTA.

Moltmann, J. (1992). La Justicia Crea Futuro . Guevara, España : Sal Terrae .

Remier, H. (1997). La Palabra se Hizo India / Ruina y Reorganizaciòn. . Revista de Interpretacion Biblica Latinoamericana , 126.

Robinson, G. L. (1982). Los Doce Profetas Menores. El Paso, TX. : Casa Bautista de Publicaciones .

Revisión y edición: Marco Medina / Manuel Murillo.

El DIOS QUE RIEGA LOS MONTES Y PLANTA ÁRBOLES

Por: Juan Manuel Murillo Barreras

“Que la gloria del Señor permanezca para siempre; que el Señor disfrute de su creación” (Salmos 104: 31)

Dentro de mis estudios bíblico-teológicos uno de los libros que más ha ayudado a mi vida es el libro de los Salmos. Se deja ver en esta obra de miles de años una espiritualidad bella y poética, así como también sincera y humana. Hans Joachim menciona que en el libro de los Salmos “se da testimonio de Yahvé como Creador y Señor del mundo, y Él es objeto de fe, de alabanza, de exaltación y de confianza” (Kraus, 1985, pág. 83), la libertad que tienen los salmistas es fundamental para ver a un Dios cercano y no distante del mundo en el que ellos viven.

     Las grandes experiencias de vida y sentimientos plasmados por los poetas en el salterio reflejan una cosmovisión ecológica integral, el hombre fiel es comparado a un “árbol plantado junto a corrientes de agua” (Sal. 1:3), como un “ciervo que brama por las corrientes de agua” (Sal. 42:1) o bien, los cielos aparecen como los primeros testigos de Dios pues ellos “cuentan la gloria de Dios” (Sal. 19:1). En la naturaleza el pueblo judío va elaborando una teología de la creación, misma que hace ver a su Dios como superioridad y a la misma vez cercano a sus criaturas en su historia.

¡Qué Grande Eres Señor!  (Salmos 104)

 El capítulo 104 figura dentro del salterio como uno de los “Salmos de creación”, su singularidad ha captado totalmente mi atención, no cabe duda que el escritor es un lírico que contempla a su alrededor y de pronto encuentra que el héroe Yahvé, es también, el Creador de todo lo que está en su entorno. Al darse cuenta de tan gran magnitud no queda más que rendirse y decir ¡Alma mía, alaba al Señor!, la admiración comienza a brotar y el poeta continúa elogiando a Jehová.  Es como si hubiera tenido otra conversión.

Sí, esa es la conversión que todos necesitamos, una que nos haga vislumbrar y a la misma vez despertar en la visión primordial de ser “seres humanos”, donde no veamos simplemente un mundo gris y sin futuro, sino más bien a “un Dios envuelto de luz, extendiéndose desde los cielos sobre la tierra” (versículo 2). Regresar al espíritu, pero a ese que nos menciona Leonardo Boff “espíritu del hombre que sabe descubrir el sentido de cada cosa” (Boff, 1992, pág. 37) , es decir, con el que fuimos creados para vivir y disfrutar.

Pero ¿existirá hoy en pleno siglo XXI algo de qué admirarse?, si bien es cierto, nuestro mundo va en decadencia, este mes de abril del 2020 nos estamos enfrentando a una pandemia que cambiará y acelerará muchas cosas en nuestro mundo, el tema del calentamiento global hasta hace unos meses atrás era alarmante, la contaminación en mares y ríos parece ser incambiable, la industrialización a pasos agigantados termina con los bellos bosques que son el hábitat de los animales. El salmista hace una declaración maravillosa y dice: “Tu pusiste la tierra sobre base sólida, y jamás será removida” (versículo 5).

 Es decir, aun en medio de las decadencias que se pueden ver y todas las escenas deplorables, este poeta ha entendido que el Dios Creador es “El Señor de toda la tierra, del mundo y los que en el habitan” (Sal. 24:1), por lo tanto, el Todopoderoso no solo crea, sino que está en constante comunicación, haciendo gestos de amor y cuidado, lo interesante es que tanto el hombre y la naturaleza misma están bajo la protección y a su misma vez en una constante relación con su Fabricante.

El Dios Que Riega Los Montes.

La buena noticia es, que el Eterno sigue regando los montes, según el versículo 13, Este mismo se hace presente en este mundo, y está también produciendo frutos que sacian la tierra. Imaginemos por un momento un año sin lluvias, sería devastador para los agricultores de los diversos valles. Pero hasta este día “Él mismo sigue regando los montes” y llenando las presas, el Dios de la creación sigue armonizando con el mundo, no necesita un rito para hacer llover, ni mucho menos pide adoración, pues tanto el sol como la lluvia nacen para todos. 

Con el riego de la Divinidad, suscita la melodía de las ramas en los árboles, los diferentes animales se aproximan a los manantiales y los seres humanos brincan, corren y celebran bajo estas cataratas. En algunas ocasiones la lluvia sana quemaduras en los animales, la tierra y las plantas provocados por incendios gigantescos, muchas familias son alimentadas con el fruto que produce el riego de la tierra, aun aquellos campesinos que solo tienen una choza o un chíname donde cubrirse. Ese es el Dios de Israel, Santo, Celoso, pero que está en constante movimiento en la historia de su creación.

El Dios Que Planta Árboles.

El hombre que contempla los árboles y su función, manifiesta que han sido plantados por una fuerza mayor. La expresión del poeta es: “Los arboles están saciados, los cedros del Líbano que Él plantó” (versículo 16), en esta teología de la creación el que planta empapa de su presencia vivificante a los bosques, pues solo el Creador de la vida permite que alguien más, dé vida. Estas coníferas son plantadas por Dios y a la misma vez producen vida para los hombres y casa para pájaros, los árboles son como una madre que abrazan con su oxígeno, cubre con la sombra de sus hojas y da vida a los demás.

Son numerosas y grandes las obras de Dios. En la contemplación cósmica, el salmista dice: “La tierra está llena de tus criaturas” (versículo 24), allí están todas ellas, innumerables pero bellas, Leonardo Boff, en cuanto a los textos bíblicos menciona: “estos escritores no son meros constructores históricos, son mediaciones a través de las cuales el mismo cosmos y la tierra dan a conocer lo sagrado y lo divino que en ellos late y de ellos irradia” (Boff, Ecología: Grito de la Tierra, Grito de los Pobres., 1996, pág. 88)

Es decir, lo que el salmista observa es solo la expresión o el himno de la tierra a su Creador, uno que no está fuera, sino que permanece dentro del mundo entero, o como testifica el evangelio de Juan 1:10 “En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él”. El poeta no encuentra ningún problema, Dios para él es: “Omnipotente” todo lo puede, “Omnisciente” conoce todas las cosas y “Omnipresente” está presente en todas partes al mismo tiempo, tanto en el hombre como en la naturaleza misma.

Su Espíritu Sobre La Tierra.

La incomparable afirmación del salmista es un canto de justicia, canta el poeta “Si les das la espalda, se llenan de miedo; si les quitas el aliento mueren y se vuelven polvo” (versículo 29), es claro que, dentro de estas expresiones cósmicas y cantos de toda la creación, existen del mismo modo algunos que mueren, aunque hay árboles que cantan, están otros que lloran, existe también un mar inmenso donde viven muchas criaturas, pero otra parte donde ellas mueren, los manantiales y ríos que fluyen por muchas partes, pero muchos se secan, esta es la otra parte de la tierra que clama y grita por justicia.

La contemplación del salmista, se detiene por un momento y pone una serie de acontecimientos negativos en la creación, pues cuando Dios se aleja, hay muerte y destrucción. Que atrayente expresión hace: “cuando les quitas el aliento”, suena un poco incoherente, pues no puede ser Dios quien dé muerte a la creación y el escritor lo sabe, y expresa “pero envías tu Espíritu y todo en la tierra cobra vida de nuevo” (versículo 30), la pregunta es, ¿si no es Dios quien da muerte, quién pues lo hace?

Los Perversos.

Hay una contemplación final del poeta y son los malvados o perversos, los que muy probablemente estén provocando el caos del que habló anteriormente, la oración final es un canto a la justicia cósmica, el autor ha escuchado el gemir de la tierra, los animales y los humanos, hay un cambio y es de reclamo donde él dice: “Que el pecado desaparezca de la tierra, y los malvados dejen de existir” (versículo 35), no quiero pensar las imágenes que ha visto el autor de este Salmo, pero es de mucho desagrado a tal forma de querer fulminar todo lo que está opacando la bella creación de Dios.

Hoy no estamos en un cuadro muy diferente al del salmista, pues basta con echar un vistazo a las noticias diarias para darnos cuenta de todas las injusticias que se hacen a nuestra amada tierra y sus habitantes, Jesús mismo se dio cuenta también de que no solo el hombre necesita justicia, sino también la tierra misma, “venga tu reino sobre la tierra, así como en el cielo” (Mateo 6:10), el Mesías ve a su Padre como el Señor del mundo, y pide una dignidad real para todos, la del cielo, que venga y se instale sobre la tierra misma, desde esta dimensión la oración y acción cristiana debe ir acompañada con la compasión humana y una misión ecológica.

Conclusión.

Existimos en el orbe millones de habitantes, cada quien con diversidad de pensamientos tanto negativos como positivos, también un gran número de confesiones de fe, pero, quiero convocar en estas líneas a los que creemos en un Dios creador, a salir por el mundo y navegarnos como el salmista, retarnos a contemplar y admirar la creación de Dios, dejar fuera todas esas lecturas dominantes e imponentes sobre nuestros semejantes y a la naturaleza, llamo a ser hermanos y amigos de la tierra, invito a salir como: “El hombre trabajador, sereno, puntual, sin sentimientos explícitos, que señorea modestamente una parcela de tierra”  (Schokel, 1993)

El mundo es nuestra casa, y si nosotros no la cuidamos seremos los perversos que aborrecen los demás por insensatos, no seamos los que matemos, mejor caminemos de la mano con el Dios que riega montañas y planta árboles, caminar con Dios significa regar y plantar, construir y alimentar, en una casa (Eco) donde todos valemos igual. El Dios del poeta, es: Yahvé (fuerte, guerrero y poderoso), sí, pero también es Elohim (creador de los cielos y de la tierra), además es Abba para Jesús (Padre Cariñoso) que ama y hace gestos de amor y cuidado por todo lo creado.

    Dios ha sido bueno con la tierra, y esta jamás dejará de existir, siempre está listo el Padre para intervenir, Él es fuerza creadora y amor, hoy nos invita a tomarle la mano, admirar y provocar el canto cósmico, de justicia y paz. Aunque haya perversidades y pecado contra la tierra y sus seres, los salmistas han hecho una “escatología ecológica”, y confían en que de nuevo cantarán y sus vidas volverán a contemplar la alegría en toda la creación. Está hoy también debe ser nuestra esperanza el día en que: “La justicia y la paz se saluden con un beso, donde de la gente de la tierra brote la verdad; Cuando de los cielos se muestre la justicia.  Y el Señor nos dé mucho bien y llene la tierra de buenos frutos” (Salmo 85: 10-12), el Dios de la vida, que convive con las montañas, los animales y los humanos, sí, dará de nuevo a todo y todos, vida.

Bibliografía:

  • Boff, L. (1992). Una Espiritualidad Liberadora . Estella: Verbo Divino .
  • Boff, L. (1996). Ecología: Grito de la Tierra, Grito de los Pobres. Àtica, SÃO PAULO: Trotta.
  • Kraus, H. J. (1985). Teologìa de los Salmos. Salamnca: Sigueme.
  • Schokel, L. A. (1993). Salmos II. Estella: Verbo Divino .

¡CANTO DE ALEGRÍA, POR LA JUSTICIA!

Por: Juan Manuel Murillo Barreras

“Te adoraré SEÑOR con todo mi corazón y le contaré al mundo entero todas tus maravillas. ¡Me alegraré por lo que hiciste y me regocijaré! Oh Altísimo, a ti cantaré alabanza” Salmo 9:1-2.

Uno de los salmos dentro de la pastoral que más me ha desafiado es el Salmos 9, esto debido a sus alcances en la predicación evangélica hoy. Sus singulares declaraciones son relacionadas sin lugar a dudas con el mensaje de Cristo, podemos decir que este poema se acerca demasiado al canto cristológico de Jesús de Nazaret en los evangelios en cuanto a la tarea liberadora.

Las lecturas sociológicas del presente siglo, en especial desde la religión en América Latina hacen hincapié de una forma urgente de retornar al Dios que hace justicia. Es por eso que el canto número 9 del salterio, no solo se queda en un escueto “himno”, sino también es una invitación a la acción redentora para la iglesia hoy.

La voz al pueblo

El poeta en el Versículo 6 ha dejado claro que la voz ha sido regresada al pueblo porque los enemigos que oprimen ya no existen “Desgracia sin fin cayó sobre el enemigo; arrancaste de raíz sus ciudades, y hasta su recuerdo se ha desvanecido”, quizá son los pueblos del mar (que significan maldad), los filisteos, etc. Esos enemigos que han irrumpido la paz nacional, aquellos que invaden su identidad y destruyen a su gente sin piedad. Los grupos que no se conforman con tener un espacio en las zonas ya tomadas, sino que su poder hegemónico los ha deshumanizado.      

Cuanta necesidad acontece hoy en los países de América latina de que los poderes neo-liberales y neo colonizadores sean callados, esos que no se conforman con tener ciertos espacios y que buscan cada día arrebatar la palabra al más frágil, los enemigos capitalistas y globalizadores que se imponen con violencia y destrucción. Sus efectos militares son aterradores en cierta forma, regulan y no permiten que alguien levante la voz

El gigante y sus aliados

     Existe un gigante, y tiene muchos aliados más, es grande y poderoso. El salmista exclamó “Porque tú me has hecho justicia, me has vindicado; tú, juez justo” V. 4, No se adormeció el que cuida al pueblo, está siempre atento al llamado de ellos, pero, ¿quién podrá apropiarse hoy de estas palabras? Es una pregunta que queda muchas veces en el aire, retadora, pero a la misma vez atemorizante, porque ir contra un sistema, un gobierno esclavizante, una sociedad corrompida y sin moral no es nada fácil.  

     Según el poeta existe un punto crucial para regresar la voz al oprimido y es la “Justicia de Dios” (V. 8). Esta que se acerca al más necesitado, Él “quien es refugio del oprimido” (V. 9), en los momentos más deplorables y desesperantes, Dios mismo quien fortalece y regresa la paz al pueblo. Para el salmista la grande y poderosa acción Divina siempre se muestra a favor del pobre o el inocente, este mismo niega y envía al opresor a un silencio, pues solo así toman la voz los vulnerables.

Justicia para todos

    Es interesante que, aunque Dios hace justicia a los vivos no se olvida de los asesinatos y escucha el clamor de los afligidos (v. 12) que con gran ímpetu la piden por las calles o bien en un silencio devastador dicen “Dios escúchanos”. Vienen a mi memoria las marchas en México pidiendo “justicia” por los que ya no están, por mencionar algunos: la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, las muchas mujeres muertas en México, hombres que son privados de su vida por el narcotráfico; a todas estas personas el salmista no las deja fuera de la justicia de Dios.

 El Salmo 9 es un canto esperanzador, pero también desafiante para la Iglesia Latinoamericana, quien debe levantar su voz poética y profética a favor de las causas de los más vulnerables. Ernesto Cardenal decía en una lectura a este salmo lo siguiente: “Porque tú eres quien gobierna por los siglos eternos y oyes la oración de los humildes y el llanto de los huérfanos y defiendes a los despojados a los explotados”.

En la lucha por la justicia, Dios obra a favor de los suyos, para que más personas canten en este mundo, se necesita darles voz, para que la humanidad entera cante al “Señor Justo” necesita saber que “Dios nunca se olvidará de los pobres; y se cumplirán las esperanzas de los que no tienen nada” (V. 18).

El canto de Jesús y el canto del Salmista  

La opción de la Iglesia de Cristo, corre en esta dirección, contra todo poder dominante y excluyente, el Jesús de los Evangelios hace claramente una relectura de este salmo en su práctica, los poderes de este mundo son derribados “Vayan y cuéntenle a Juan lo que están viendo y oyendo. Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia” (Mateo 11:18) esta canción cristológica es la más maravillosa y esperanzadora para este mundo; puedo imaginar a Jesús que con una voz enérgica y alegre envía este mensaje.

El salmista inicia con la misma desesperación de cantar lo que está sucediendo, y dice: “le contaré al mundo entero todas tus maravillas” (v. 1).

Sin lugar a dudas la lectura del Salmo 9 nos concientiza, pero también nos reta para provocar el cántico de victoria en la justicia social, el escritor de esta obra nos dice que solo el Juez Justo, solidario y compasivo que se encarna en la predicación (como acción) de la iglesia (comunidad), puede avivar el “canto de victoria.” 

Vayamos y juntos regresemos la voz a los más vulnerables, llevemos la justicia de Dios en todas sus totalidades al mundo entero, luchemos por las causas de los demás que Dios siempre toma una justa decisión a nuestro favor.  

Edición: Murillo Manuel / Marco Medina

Bibliografía consultada: Salmos, Ernesto Cardenal, Cuadernillos Latinoamericanos. / Edesio Sánchez Cetina, Exègesis y Hermenéutica.

Imágenes: Teología de la liberación

ENFRENTANDO EL DESÁNIMO

Por: Juan Manuel Murillo Barreras

“Acuérdense de los primeros tiempos, cuando recién aprendían acerca de Cristo” Hebreos 10:32 (NTV)

    En algunas ocasiones cuando los hermanos dejan de asistir a la iglesia solemos decir acertadamente, “se han desanimado y han regresado atrás”. Es triste presenciar que las personas que se han encontrado con el Señor Jesús, en medio de las tribulaciones o adversidades optan mejor por rendirse y dejar el camino de la fe.

     La comunidad a la que se le escribió la homilía de Hebreos, estaba pasando una situación similar, atravesaban desaliento y a la misma vez estaban llenos de dudas en cuanto a la fe que habían llevado hasta ese momento, ellos se preguntaban: ¿Cómo era posible enfrentar el desánimo y aun así permanecer en la fe, la esperanza y el amor?, a ciencia cierta no sabemos quiénes son los destinatarios, pero lo que si se deja ver en este documento es que hay una exhortación para una comunidad que quiere retroceder dejando a un lado el ejemplo de Cristo Jesús.

Recordar es volver a vivir

     El autor sabe que si la iglesia recuerda como han llegado hasta ese punto de la fe podrán recuperar el ánimo, es por eso, que puntualmente inicia su consejo con un recordatorio “Dios ha hablado de muchas formas desde la antigüedad” (Heb.1:1), es decir, Él nunca los ha dejado solos y afirma que siempre ha estado buscando la forma de encontrarse con el ser humano, es por eso que la iglesia no debe dudar de que Dios ha hablado a través de Jesucristo, pero que también está hablando / actuando en su realidad.

     El mensaje es totalmente alentador, los antepasados de los hebreos han sido testigos del poder de Dios que los ayudó a salir adelante en medio de las adversidades, pero ahora la iglesia tiene un ejemplo aún mayor, y ese es el de Jesucristo, por eso ellos tienen que recordar que también el Señor sufrió, padeció, igual que cualquier humano, pero se mantuvo confiando en su Padre.

     Cuando recordamos todos aquellos momentos, que Dios ha hablado a nuestra vida o bien a intervenido en nuestras realidades, nuestra fe es fortalecida. Acordarse de todo lo que ha hecho Jesús por nosotros debe mantenernos firmes, pues él al igual que tú y yo dudo, y también quiso parar el propósito de Dios “Abba, Padre, para ti todo es posible. Líbrame de esta copa” (Mc.14:36), sin embargo, tomo la valentía para decir “Ha llegado el momento” (Mc.14:41), y eso le trajo una gran recompensa.

La actitud correcta

     La iglesia debe mantenerse firme, “Así que no pierdan la valentía que tenían antes, pues tendrán una gran recompensa” (Heb.10:35), aunque las persecuciones para la iglesia sean fuertes, y parezca que no habrá salida, Dios siempre tiene el control y “Sigue hablando / actuando”, eso tiene que provocar confianza en la comunidad, la solución no es dejar el cristianismo y volver al camino pasado, más bien deben actuar y enfrentar con valor las adversidades del momento, teniendo presente que al final de todo esto tendrán su recompensa.

     La falta de fe de nuestras iglesias cristianas es provocada mayormente por las situaciones tan difíciles que vivimos en la sociedad, las cuales muchas a veces son como bombas que atacan al creyente, pero en otras son como distractores que hacen perder de vista el mensaje de salvación en Jesucristo.

     La paciencia es fundamental, “Tengan paciencia y hagan la voluntad de Dios para que reciban lo prometido” (Heb. 10:36), es clave saber esperar en Dios, porque, aunque Jesús nos ha abierto el camino a Dios, también él mismo nos invita a ser pacientes, mantenernos firmes en medio de las amenazas sociales, políticas y hasta religiosas del momento, mantenernos en la esperanza de que todo esto es pasajero y que Dios en su momento nos levantará como a nuestro Señor Jesucristo. 

     Por último, es importante fijarnos en todas aquellas personas que son “nube de testigos” y que nos testifican que, si se puede salir adelante en medio de las adversidades, (Heb.11), no somos los únicos que sufrimos en la vida, todos padecemos, pasamos persecución, como cualquier ser humano en la historia de la fe y es necesario mantenernos firmes. 

     Hoy como iglesia de Cristo, no debemos descuidar la salvación, no perdamos la fe y recordemos que estamos en una larga carrera donde es necesario quitar todo lo que nos estorba para no llegar hasta el final.

Retorno a la esencia protestante

Por: Juan Manuel Murillo Barreras

     Visitar el gran acontecimiento ocurrido 502 años atrás, “La reforma protestante”, trae consigo una riqueza alentadora y desafiante para el siglo XXI. Sin duda alguna, el movimiento transformador del monje alemán Martín Lutero invita a la iglesia del evangelio a realizar una lectura actual de la situación social, política y religiosa.

Lutero y su situación histórica

     Ante el devenir de la historia se puede observar la responsabilidad de un hombre que sirvió a su iglesia con amor y respeto; la época de crisis del siglo XVI permite ver a un joven que encontró en el servicio su vocación ministerial a Dios, quien oraba fervientemente para que la misericordia y perdón estuvieran con él todos los días. Aunque, para muchos, ha sido ocasión de crítica y desprecio, pues históricamente aparece como el personaje que causó el gran cisma de la iglesia universal.

     A la luz de sus grandes dilemas contemporáneos, el monje identificó la necesidad urgente de la intervención de Dios en rescate del individuo; pues la gran iglesia, quien debía ayudarlo, había cambiado totalmente su intención, los ricos se hacían más ricos explotando a los campesinos, y la iglesia misma empobrecía más al pueblo para construir una basílica, “La basílica de San Pedro”, vendiendo “indulgencias”, cosa que causó desagrado y celo en el corazón de Lutero.

     Tiempo atrás ya habían existido algunos creyentes del evangelio quienes habían hecho algunas observaciones a la mala inclinación de la iglesia Católica Romana, John Wiclif en el año de 1378, dictaba una crítica hacia el mal uso del poder papal, la iglesia y el estado quienes oprimían a los pobres. En esa misma dirección, en años posteriores, Juan Hus tomó la misma responsabilidad y ante tales aberraciones de la jerarquía expresó “Por tanto, ni el papa es la cabeza, ni los cardenales son todo el cuerpo de la iglesia santa, católica y universal” (González, 1994), en actitud de protesta.

     Lutero no se quedaría atrás, estaba consciente de que se necesitaba actuar ante la realidad aberrante del momento, el papa había corrompido la autoridad eclesial, la iglesia dejó su esencia y el pueblo luchaba por sobrevivir. Es aquí donde Martín busca en sus estudios teológicos y prácticos retornar a la iglesia del evangelio, pues estaba totalmente convencido de que la iglesia necesitaba reformarse, es decir, regresar a su forma real. 

     Martín hace un llamado a la iglesia y al líder, para él lo principal es que el evangelio codifique las decisiones del papa y del mismo clero, las circunstancias mostraban que los intereses ya no estaban puestos en el ser humano sino en caprichos innecesarios de León X.  Esto incomodaba, ya que hasta cierto punto ¿qué podría enseñarle un pobre monje a la gran autoridad eclesial? Después de todo, esta última tenía un gran número de sacerdotes a su lado que le ayudaban a regular sus propuestas. 

     Esa era la gran molestia de Martín Lutero, no sólo una persona estaba oprimiendo, sino que quienes fueron llamados para servir al pueblo se habían  prestado para ser parte en la  deshumanización de sus líderes, por eso, en su pasión de sacerdote autentico escribe “El ser sacerdotes no quiere decir que solamente lo seamos para nosotros mismos, sino que lo seamos para los demás y los demás para nosotros” (González, 1994), es decir, es inútil un sacerdocio que olvide a la comunidad, más bien debe buscar una unidad con los demás y así mismo rescatar a la sociedad.

     Al no ver respuestas favorables en sus observaciones optó por escribir un tratado de 95 tesis en contra de los abusos papales e invita a dialogar sobre las mismas, el joven Martín era brillante e inteligente, así que decidió poner por escrito todas aquellas cosas que no compartía y el 31 de octubre de 1517 él mismo clavó este documento en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg, posterior a eso fue reproducido gracias a la intervención de la imprenta y gran parte de Alemania, al igual el papa, conoció sus propuestas.

     Esta acción hizo estallar a la iglesia en contra de Lutero negándose a dialogar con él e invitándolo a retractarse de lo escrito, ya que tenía votos de lealtad a la “santa iglesia y al papa”, sin embargo, Lutero estaba seguro de sus convicciones, lo que se vivía no tenía nada que ver con el evangelio y, aunque algún credo le había obligado a hacer “votos de lealtad”, decía que la iglesia y aún la Biblia misma habían sido producto del evangelio, por lo tanto,  toda enseñanza y practica debe ser interpretada a la luz de este.

Como olvidar su declaración en 1521 en Worms, cuando le pedían retractarse de todo lo que había escrito, y su defensa solo fue:

Y mientras mi conciencia esté atada por las palabras de Dios, no puedo ni quiero retractarme, porque obrar contra la conciencia no es ni seguro ni honesto. Que Dios me ayude. Amén” 

     Su lucha fue incansable y a la misma vez desgastante, pero creía que la verdad de Dios, podría crear un nuevo mundo, uno donde todos vivan en la paz y plenitud de Dios, un lugar en el cual es posible la hermandad, la igualdad y la salvación esté libre de impuestos, su anhelo era que la gracia y el amor dada por el creador regularan la existencia de todos en el hoy.

La reforma como inspiración

     Releer la reforma protestante nos desafía, pues su remembranza no debe quedarse en un simple movimiento de 95 tesis y en un par de documentos que dividieron a la iglesia, más bien hay que tomar estos tratados, hacer un análisis de nuestra realidad y sumar a los escritos de Lutero. En el siglo XVI tenemos la respuesta al mal espíritu de esa época, y se nos modela cómo debe ser la auténtica iglesia, una que lejos de seguir cualquier credo o jerarquía debe de preocuparse por la dignificación del ser humano en esta vida.

     El movimiento reformador nos reorienta en el quehacer de la iglesia y nos responsabiliza en nuestra realidad histórica, no se trata de hacer hegemonía religiosa, más bien es encontrar la esencia y reformar nuestra predicación cada vez que sea necesario mediante el filtro del Evangelio. Además, nos recuerda que nuestras frágiles estructuras humanas pueden fallar, por eso nuestros “votos” se hacen con Dios, no con hombres ni concilios que pueden deformarse.

     Nuestra actitud debe ser correcta, no se trata de salir corriendo y formar nuevas iglesias, sino de reconstruir la fe del Evangelio en cada una de las nuestras.  Hay que luchar, debatir, cuestionar, pero a la misma vez servir, amar y respetar, pues lo que el mundo actual necesita es que en medio de tanto caos y oscuridad la Palabra de Dios le regrese la plenitud y la felicidad existencial.

Bibliografìa consultada: Gonzales, J. L. (1994). Historia del Cristinismo. Miami Fl.: Caribe .

Marco Medina / Manuel Murillo

Un héroe en camino.

Dentro de las historias narradas desde la fe podemos encontrar en una de ellas al niño Moisés quien nació en un tiempo de la historia en el que Faraón (quien gobernaba sobre su pueblo) había emitido un decreto el cual consistía en que todos los infantes debían morir “Maten a todos los niños hombres, ahóguenlos, échenlos al río, no deben de vivir” (Éxodo 1:12-14), sin embargo, la mamá de este niño no permitió que ninguna ley de estado acabara con la vida de su hijo y lo puso a salvo, eso fue fundamental, la convicción y valentía de una madre que dijo “mi hijo debe vivir”; este infante tenía un propósito grande, pues al crecer se convirtió en un héroe para los Israelitas, los saco y libró de la esclavitud de Egipto y les enseño la fe en Dios.

     Dentro de la fe cristiana encontramos una narración similar, esta tiene que ver con Jesús de Nazaret quien al nacer se enfrenta a una ley establecida por el gobierno de Herodes que decía: “maten a todos los niños menores de dos años de Israel y sus alrededores” (Mateo 2:17), de igual manera encontramos a una madre que no estaba dispuesta ver morir a su hijo, por lo que prefiere huir para salvar a su bebé. Este pequeño vendría a ser Jesús el Cristo quien liberó a muchas personas de sus ansiedades, problemas y logró conectarnos con Dios.

     Aproximadamente transcurría el año de 1900 cuando el Gobierno (Alemán) de Adolf Hitler dentro de la segunda guerra mundial ordenó exterminar a los niños, acabando con muchos de ellos, en especial los judíos, gitanos y niños alemanes que habían nacido con capacidades especiales. En cada una de estas ocasiones cuando el gobierno ha dictado una resolución para matar a los niños siempre han sobresalido figuras maternas o paternas (o ambos) mismas que han hecho todo lo posible para salvar la vida de sus hijos. Hoy creemos que no es la excepción, aunque el gobierno estableciera una ley que atentara contra la vida del niño (del bebé que viene en camino) indefenso, siempre habrá una mamá o un papá (o ambos) que luchen por la vida del héroe que viene en camino.    

     Hoy en día se discute en nuestro país y diferentes estados de la república si está bien o no acabar con la vida de un bebé que está en el vientre de una madre, pero pocas veces se habla o se piensa en las personas que están esperándoles para criarlos (personas que no pueden tener hijos de manera biológica y optan por la adopción); a lo que la Madre Teresa de Calcuta nos dice lo siguiente: “El mayor regalo que Dios le ha dado a nuestra congregación es luchar contra el aborto mediante la adopción. Ya hemos dado, sólo en nuestro hogar en Calcuta, más de tres mil niños en adopción. Y puedo decirles cuánta alegría, cuánto amor y cuánta paz han llevado estos niños a esas familias. Ha sido un verdadero regalo de Dios para ellos y para nosotros”

     Un niño nunca será un error, aunque no haya sido planeado, podemos decir que siempre llega para alumbrar el hogar de alguna familia y porque no, el resto de la sociedad y/o de un país entero, como lo fue Moisés en la casa de la hija del Faraón o Jesús con los Galileos, los Samaritanos y el resto de los gentiles.

Otro claro ejemplo (de muchos más) sobre esta situación, lo encontramos en la vida de uno de los grandes emprendedores y genios de la tecnología moderna, creador del Iphone, “Steve Jobs”, quien estuvo a punto de ser abortado por sus padres, ya que ellos no lo deseaban en ese momento pues las condiciones en las que se encontraban eran sumamente complicadas, pero no importando el panorama “oscuro” y desalentador en el cual se hallaban, su madre decidió dar a luz y poco después optó por darlo en adopción. Aquí podemos ver un claro ejemplo de que existen más alternativas cuando no se desea tener a un hijo (sean cualquiera de las circunstancias), la adopción es mucho mejor opción que coartar el derecho a la vida de un ser humano indefenso que posiblemente puede llegar a ser un (a) gran inventor (a), escritor (a), científico (a), médico, etc., en un futuro, como lo fue el caso de “Steve Jobs”, al cual se le agradece sus grandes avances en la tecnología y sus aportaciones a la sociedad, pero sobre todo a su madre, por esa decisión sabia y valiente de darle la vida.

Por último, nos gustaría mencionar lo que expresó en el congreso de Argentina la diputada Natalia Villa el 13 de junio de 2018 “El aborto no es un derecho humano, no tiene razón, el derecho humano es el derecho a la vida, no existe un derecho a eliminarla, destruirla…”.

Como organizaciones religiosas, pero sobre todo como seguidores de Cristo debemos prestar ayuda a quienes la necesitan en vez de juzgarlas, asimismo necesitamos crear espacios de trabajo para brindar diferentes tipos de ayuda (física, emocional, social y espiritual) hacerles saber a esas personas que se encuentran en alguna situación de esta índole “embarazos con mira al aborto”, que no están solas y que sus vidas son tan valiosas como las del bebé que llevan dentro.

Lo importante no es condenar teóricamente la interrupción voluntaria del embarazo, sino entender y difundir el Evangelio de Cristo para que la triste realidad del aborto deje de tener cabida en nuestro mundo”. Cruz, Antonio (2003)

Fuentes consultadas:

https://www.aciprensa.com/noticias/hace-20-anos-la-madre-teresa-dijo-la-mayor-amenaza-para-la-paz-es-el-aborto-50346

Bioética Cristina. Cruz Suárez, Antonio (2003).

Un reflejo del ayer

Por: Alejandra Lòpez

“Ustedes no han tratado con justicia a los que son maltratados, ni han respetado sus derechos” Amos 5:7

Hace unas semanas atrás mientras revisaba el portal de noticias “EL PAÍS” me encontré con una nota que capto mi atención. En Málaga, España, cinco jóvenes de entre 16 y 17 años agredieron con cinturones, insultaron y humillaron a personas sin hogar, el motivo era el repudio hacia estas o como lo describía el encabezado “me dan asco los indigentes, me pueden pegar algo o morder”, según estadísticas del portal de Internet “Encuentro” en México hay más de 14.9 millones de personas en situación de calle.

La injusticia social que vive este grupo de la población se ha incrementado considerablemente debido a la escasez de leyes generales de población y políticas públicas que promuevan la inclusión de este sector vulnerable en nuestro país; es entonces necesario que como iglesia accionemos ante esta situación, busquemos levantar la voz, siendo creativos para brindar ayuda a este sector rezagado de la sociedad.

El llamado profético surge en respuesta a las necesidades que se presentan en la sociedad de la época, es una lucha en contra de la injusticia, el hombre escogido por Dios demuestra tener una conciencia intensa de lo que constituye la fe y acciona ante el sufrimiento, intercediendo y buscando transformar dicha situación, José Luis Sicre menciona “el profeta no es elegido para gozar de Dios, sino para cumplir una misión con respecto al pueblo” (1998) es así como el profeta se convierte en el intercesor y mediador de la justicia encomendado por Dios.

Hoy la iglesia es quien tiene que asumir el papel profético del siglo XXI ante las necesidades sociales a las cuales nos enfrentamos, una de ellas es el fenómeno de la población en situación de calle, este es una expresión de la pobreza extrema en la cual viven más de 14 millones de personas en todo el país (México), y a la iglesia como agente de cambio le corresponde actuar en favor de estas personas, buscando alternativas y posibles soluciones para erradicar dicho problema social.

En la Biblia encontramos una problemática similar a mediados del siglo VIII a.C., esto en el tiempo del profeta Amós, quien nos relata en el capítulo 5:7 lo siguiente: “Ustedes no han tratado con justicia a los que son maltratados, ni han respetado sus derechos…”, vemos aquí como al pueblo de Israel se le demanda el hecho de no levantar la voz y hacer valer los derechos de los más vulnerables.

Como iglesia, actuar a favor del necesitado no es una opción, conocemos los derechos con los que Dios nos ha creado y es necesario defenderlos y rescatarlos, Amós en su mensaje resalta la falta de empatía hacía los indefensos. Hoy en día podemos presenciar un panorama similar en donde la sociedad actual no muestra interés por el prójimo, sino todo lo contrario “agrede, insulta y humilla” a sus semejantes.

El profeta cristiano debe crear o bien unirse a las diferentes asociaciones que buscan el bienestar del ser humano, es gratificante saber que hoy en día tenemos personas realizando este trabajo profético dentro y fuera de la iglesia, como la fundación GENTE DE LA CALLE que desde 1994 ha decidido apropiarse de la frase ¡para que la calle NO CALLE! Ellos buscan erradicar la situación de calle, esta es una entre muchas otras fundaciones y asociaciones que se encuentran enfocadas en realizar esta increíble labor.

Por lo tanto si la calle es el reflejo de la pobreza extrema, entonces a la iglesia le toca ser el reflejo del amor, la justicia y misericordia, como los profetas del ayer

Bibliografìa

CDMX, G. d. (s.f.). COPRED. Obtenido de COPRED: http://data.copred.cdmx.gob.mx/por-la-no-discriminacion/poblaciones-callejeras/

Morales, A. (2 de marzo de 2019). ENCUENTRO. Obtenido de ENCUENTRO: http://www.encuentroradiotv.com/index.php/portada/primera-plana/item/4969-en-mexico-14-9-millones-de-personas-en-situacion-de-calle

Sicre, J. L. (1998). Profetismo en Israel. Navarra: Editorial Verbo Divino .

Revisión y edición: Marco Medina / Manuel Murillo

ALIMENTÁNDONOS DE SUFRIMIENTO

Por: Sahian Gómez Cruz


“Entre más conozco al humano, más amo a los animales” frase que mencionó Bass mientras estaba en Red Bull la batalla de los gallos en Chile 2019.

     Uno de los sucesos más alarmantes en la actualidad es el maltrato animal, el cual se ha producido por una falta de conciencia en el ser humano. Dentro de nuestra historia como personas hemos observado una armonía entre el hombre y los animales en las culturas antiguas, sin embargo; ésta armonía  se ha perdido en un porcentaje muy elevado de la población, tanto así que estos seres vivos (animales) han pasado a ser parte de entretenimientos tales como: Pelea de gallos, corrida de toros, la caza de venados, jabalíes, etc.

     Por otro lado,  tenemos también aquellos que son parte de la cadena alimenticia pero su proceso es demasiado cruel, ya que en el afán de obtener un beneficio mayor los productores de estos dañan y aceleran el crecimiento de los animales.

Las vidas de las crías comienzan y estas no crecen en su verdadero hábitat, sobreviven entre paredes ya que ahí les tocó nacer, no conocen su verdadero mundo,  solo escuchan y ven el sufrimiento de los demás  al que un día también  se enfrentarán, no tienen un desarrollo óptimo ni mucho menos participan de su cadena alimenticia de forma normal, ya que lo importante para las empresas es verlas crecer acelerando su proceso de evolución con alimentos trastornados que producen en ellos malformaciones y además distintas enfermedades.

     ¡Hay maltrato animal! El abuso crece, aumenta el dolor en ellos y las empresas siguen produciendo. Las preguntas que surgen son: ¿De dónde salen tantas cantidades? La respuesta es lamentable pues para que haya más cantidades hay también alteraciones en las hembras para que estas produzcan hasta más no poder, ¿estarán en el orden natural? claro que no, porque si así fuera no habría necesidad de tantas inseminaciones artificiales.

     Así es la vida de muchos animales destinados al comercio, nacen pero no viven normal, llegan al matadero sin  haber conocido la libertad, no tuvieron un trato digno y quizá ni un acercamiento a su hábitat real pero parece ser que eso no importa, lo importante es que llegue a la mesa de muchos, que lleve dinero a la empresa para que así también se compren nuevas herramientas para mutilar.

Dios y los animales

¿Se interesa Dios por los animales?, ¿Serán acaso los animales responsabilidad nuestra? Es interesante ver a través de la Biblia que desde el principio de la humanidad hay una orden de cuidar  la Creación, la cual incluye a los animales, Génesis 1:28 nos dice:   Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo» (NTV)

Llama la atención también que Jonás, uno de los profetas del Antiguo Testamento  incluye varias escenas donde los animales están presentes en el plan de Dios por ejemplo en el capítulo 1: 17 nos dice que Dios “había dispuesto de un gran pez”, en el 3:7 el rey incluye a los “animales de Nínive para presentar ayuno a Dios”, el libro termina con las palabras de Dios diciendo: ¿No crees que yo debo preocuparme y tener compasión por la ciudad de Nínive? En esta gran ciudad viven ciento veinte mil personas que no saben qué hacer para salvarse, y hay muchos animales. Jonás 4:10-11 (TLA).

¡Dios no solo pensó en los humanos, sino también en todos los animales que estaban en Nínive! Por lo tanto, podemos decir que Dios ama a toda su creación, seamos seres con raciocinio o no, somos creados por Él, así que, si este Dios se duele por la injusticia humana también lo hace cuando violentamos su creación.

Todos fuimos creados para vivir en libertad y sin crueldad y debemos de tener como valor principal el trato digno incluyendo a las especies, ese que tanto se promueve en los seres humanos es necesario extenderlo a cada ser vivo en el planeta tierra tanto humanos, animales y plantas.

     Es por eso que el interés  de este escrito es crear conciencia en la sociedad, que nos lleve a los consumidores a no hacer uso desmedido de nuestras especies, limitando el consumo de carne y productos de origen animal lo cual también tendrá beneficios en la salud. No pretendo evitar comer animales (pues ya son parte de la cadena alimenticia) pero invito a no consumir productos de las empresas que los maltratan . Se pueden criar animales, darles una vida digna y en el momento adecuado o término de su vida consumirlos (mayormente en zonas rurales), podemos impedir el sufrimiento usando métodos de muerte inmediata y al comprar el producto mirar hacia las marcas que evitan el maltrato animal.

En propuestas electorales invito a  analizar a los partidos políticos que se interesan por los animales, y si llegan al poder,  exigir un cuidado especial para estos que también son “nuestro prójimo”.

Quisiera mencionar lo que Henk A. M. en su libro ética ambiental y políticas internacionales dice: “Los humanos somos los únicos seres con ética, pero aun así; somos los que no aplicamos la ética correcta en la tierra”.    

La injusticia está presente aún en la creación de Dios y tenemos que demandarla, la vocación profética también incluye a los animales, no podemos callarnos y lamentarnos ante el maltrato animal, es necesario actuar y como dice Proverbios: ¡Levanta la voz por los que no tienen voz! 3:8 NVI

Bibliografía:

Henk A. M. (2010). ética ambiental y políticas internacionales. Francia: UNESCO.

Revisión y Edición: Manuel Murillo / Marco Medina

¿SER POBRE, ES JUSTO?

Por: Juan Manuel Murillo Barreras

“…Venden al justo por monedas, y al necesitado, por un par de sandalias. Pisotean la cabeza de los desvalidos como si fuera el polvo de la tierra…”

Amós 2: 6

La justicia social es un tema que nos concierne como seres humanos, todos y cada uno de nosotros hemos sido creados para tener una vida integral y socialmente digna dentro del mundo en el que vivimos, por lo tanto, donde hay injusticia hay un caos y por ende la necesidad de la intervención de la voz de Dios rehabilitando la vida humana.

     Uno de los grandes problemas que tiene nuestra nación mexicana es la pobreza, la cual no permite que el individuo goce de una vida integral, según estadísticas del Consejo Nacional de evaluación de la política de desarrollo social (CONEVAL), el 43.6% de la población mexicana, que equivale a 53.4 millones de habitantes adolece de pobreza y un 7.6%, 9.4 millones están en pobreza extrema, quienes en su mayoría son los indígenas.

     Es interesante que como país tenemos una constitución política que nace con un espíritu de soporte para el mexicano, la cual en un momento de amenaza se reformula y esto con el fin de garantizar la seguridad y el patrimonio de cada persona como lo fue la conocida promulgación del 05 de febrero del 1917 “la nueva constitución”. Sin embargo, cabe señalar que hoy en día parece haber una carencia política que busque en sí un bienestar integral del sujeto. 

     Por otro lado, nos encontramos con el movimiento religioso, quien a través de la historia ha desarrollado también ciertos principios que tienen que ver con el proveer un lugar digno y a su vez levantar la decencia del hombre. Este mismo en medio de las carencias de cualquier ciudadano se presta en la ayuda y contribución ya sea económica, moral o espiritual con el fin de establecer un rumbo de paz y seguridad en el ser humano.

     Podemos recordar que dentro de la 1ra. Guerra mundial (1914) y 2da. Guerra mundial (1939), una élite de ellos provee un refugio a todos los desamparados y afectados, no importando si de esto tuviesen algún beneficio económico o bien un papel en la memoria de muchos como hoy en la actualidad los tenemos, ni mucho menos buscaban tener un lugar político o bien asumir popularidad.

El mensaje de Amós y nuestros días.

      Pero, ¿cómo es que en pleno siglo XXI tenemos cifras alarmantes de pobreza? ¿Será acaso que el gobernante olvidó su papel dentro de la política? En la escritura podemos encontrar un caso similar aproximadamente en el siglo VIII a.C. en reino del norte (Israel), la narrativa de Amós nos cuenta de un tiempo donde la pobreza afectaba a un buen número de sus habitantes, uno donde el rico para poder hacerse rico otros debían de ser pobres, pero ¿es posible esto en el ámbito religioso? la respuesta es un rotundo sí.

     Lo anterior no es algo raro hoy en nuestros días pues, aunque hay pobreza extrema, también hay riqueza abulta y lo lamentable es cuando esa se produce en el abuso de los demás. Una de las causas que observa Amós el profeta, es que los acaudalados compraban en las propiedades agrícolas a un precio muy bajo y revendían en las zonas altas la mercancía a un costo muy por encima de lo que ellos pagaban.

     El problema era grande pues había una gran cantidad de Israelitas que vivían una vida ambiciosa y llena de lujos, mientras la existencia de los otros era llena de carencias y muchas dificultades. El problema era político, pero también religioso. El abuso de poder dentro de la religión también es un punto que va a señalar Amós, pues no se puede dentro del mismo pueblo levantar un sacerdocio repleto de ostentaciones mientras los de abajo sufren y adolecen por la pobreza.

     Amós era un profeta que no se dejaba intimidar por nadie, aunque él no tenía una preparación académica si tenía una vocación, misma que consistía en llevar la justicia y la voluntad divina en medio de este maltrato e injusticia a la gente común. “El deterioro en los sistemas de justicia, por la corrupción de los jueces, y la ineficiencia de los tribunales, hizo que el profeta reaccionara” (Pagan, 2016) (Am 2.6-7; 5.712)

El llamado de la iglesia

     Hoy no estamos tan lejos a esa historia, hasta hace unos meses atrás se discutía el abuso de los ministros de la suprema corte, quienes según el presidente de la república ganaban un aproximado de 600 mil pesos al mes, a lo que ellos responden “no, ganamos un poco menos de eso”, además, a esto hay que sumarle pensiones de ex presidentes y sueldos elevados en el gabinete, situación que es de lamentar, cuando tenemos alrededor de 53.4 millones de habitantes de los 129.2 millones registrados en el 2017 que se duelen en la pobreza.

     La iglesia (en general) no se queda atrás, no puede haber un sacerdocio, o una jerarquía que diga tener éxito, riquezas, y bienestar cuando tenemos casi la mitad de la población mexicana gimiendo por el mal gobierno, uno que violenta y atenta contra la dignidad humana y que no cumple las leyes. El profeta/cristiano mexicano no puede aplaudir, ni mucho menos estar quieto ante el mal gobierno, uno que prometió velar por los derechos humanos y sin embargo los aplasta con sus malas decisiones.    

     No puede la iglesia de Dios en México presentarse con una bandera de victoria en los templos, mientras que por la calle sólo se escuchan lamentos, la iglesia se tiene que levantar como profeta con inteligencia, acompañar al necesitado en su camino de lucha y de prueba, ser su voz con los presidentes, senadores y diputados, ser la voz de los sin voz en esos lugares que los pobres y despreciados no pueden pisar.   

     El trabajo profético es espiritual pero también social, la iglesia que vive el profetismo siempre será un agente de cambio, la iglesia: llama, convoca, pero a su vez sale y escucha, el líder profeta, defiende y promueve la justicia no hace alianzas con reyes injustos para tener beneficios propios, más bien demanda y se aleja hasta no ver la justicia como respuesta.

      El sistema religioso no debe gastar millones de pesos al año en eventos aparatosos, no debe tener líderes que lucren con el dinero del pueblo y acumulen riquezas, sería una burla también para el que vive en situación de pobreza, a ellos también Amós les crítica y les juzga, pues el sacerdote es un servidor del pueblo, no se sirve del pueblo. Por lo tanto, si decimos muchas veces que el gobernante perdió su enfoque político, también en muchas ocasiones podemos decir que la iglesia ha perdido su enfoque de servicio.

     El llamado profético es más que un número mal cifrado, este tiene que ver con atender al desamparado, no olvidemos que, a ellos, el mismo hijo de Dios les dignificó y su mensaje de evangelio les transformó. Hoy tenemos que reflexionar si nuestra predicación está acompañada de una acción profética, una que involucre al ser humano en su totalidad, que lo ayude y lo trasforme y regresen a su esencia real “ser un ser humano con dignidad”

     La pobreza no puede ser justificada en un país tan lleno de riqueza en: petróleo, agricultura, puertos marítimos, minería, gastronomía, por mencionar algunos en nuestro México, sin embargo, es una realidad, la pobreza existe por un mal gobierno que no ha administrado de forma correcta estos recursos. Dicha pobreza la encontramos mayormente en nuestras comunidades indígenas, esas que aún la misma sociedad ha despreciado y hasta los ha olvidado, aquí está el llamado del profeta del siglo XXI, levantar su voz, pelear por las causas del desvalido y proveerles la tierra digna que Dios nos ha prometido.

     Citaré lo que hace unos meses atrás expreso el presidente de la república: “No puede haber un gobierno rico y un pueblo pobre” y a esto le anexare “No puede haber una iglesia rica y un pueblo pobre” eso se llama injusticia.

Bibliografía:

Lacy, J. A. (1993). Los libros proféticos . Verbo Divino.

Pagan, S. (2016). Los libros profèticos del A.T. . España: Clie.

Revisión y Edición: Marco Medina / Manuel Murillo.

LA EMIGRACIÓN Y LA VOZ PROFÉTICA DE LA IGLESIA

Por: Matilde Alejandro Hernández




“DIGNIFICANDO AL SER HUMANO”

“Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen”.   Ezequiel 11:16 (RVR60)

Durante estos últimos años se han realizado fuertes movimientos migratorios sin precedentes en América Latina que han impactado al mundo, partiendo principalmente desde Centroamérica hacia Estados Unidos. Según datos oficiales, entre el mes de enero y marzo del 2019 se ha reportado una cifra histórica de 300.000 personas que cruzaron la frontera de México en busca del sueño americano, este es el trimestre con mayor número de migrantes en los últimos años.

¿Qué es la emigración?
Consiste en el movimiento de un lugar a otro. Por ejemplo, dentro de la población latinoamericana hay ciertos grupos que salen de su país de origen en busca de una estabilidad económica, esto a causa de la injusticia, crisis económica (pobreza), violación de los derechos humanos, opresión, violencia y entre otros factores.  


Los migrantes son personas propensas a  un alto nivel de discriminación social, política y de forma consciente e inconsciente religiosa, ya que son considerados personas inferiores, ladrones, irresponsables en casa, enfermas, malas y hasta producen temor. Pero realmente ¡Son victimas de injusticia social!  


¿Qué dice la Biblia al respecto?
La historia de la humanidad está marcada por grandes movimientos migratorios, ya sean voluntarios o forzosos como lo fue en el caso del pueblo de Israel hace algunos miles de años atrás.


Uno de los más grandes y conocidos ejemplos de migración que encontramos en la Biblia es el éxodo (salida), el cual nos narra la situación del pueblo hebreo en Egipto donde fueron extranjeros por más de cuatrocientos años, hecho que fue precedido por una primera emigración de ese país (Génesis 46:1-3); la razón fue precisamente el des-abasto alimenticio (entre otras cosas), lo que llevó a una familia completa a abandonar su lugar de residencia con la esperanza de una vida más satisfactoria. Es interesante ver que los mismos factores producen hoy en día la emigración de cientos de personas de distintos países.

Otro ejemplo claro son los exilios, en estos sucesos podemos ver destacadamente la actividad y el desempeño transcendental de los emisarios de Dios, denunciando el mal trato y promoviendo esperanza a los más desalentados, en otras palabras, “los profetas eran promotores del bien social, político y religioso”, no importando la nación en la que se encontraran ellos, pues en todo momento y en todo lugar peleaban por la vida digna del ser humano.


Los profetas de Israel eran mediadores de la palabra, consultaban a Dios e intercedían ante Él por el pueblo, es decir, había un llamado especial en sus vidas y una vocación cuya función era denunciar la injusticia y luchar por los derechos de los más vulnerables.


Uno de los profetas más importantes del Antiguo Testamento que lucha en esta dirección es Ezequiel, ya que su actividad profética se desarrolló precisamente en un periodo de emigración involuntaria, pues fueron exiliados a Babilonia. Su trabajo fue buscar la justicia para un pueblo migrante, quienes habían sido despojados de todo y cuyos derechos habían sido violentados. Para ello, se encarnó en las necesidades de su gente y luchó por devolverles la esperanza de que algún día regresarían a casa.


Sin duda alguna Ezequiel experimentó a Dios en una tierra lejana, fuera de Palestina, cosa que no se podía creer pues la concepción era que Yahvé solo estaba en Jerusalén, lo anterior ayudó al pueblo hebreo a mantener la fe y la esperanza en medio de la escasez, pues tuvieron la certeza de que Dios estaba con ellos aún fuera de su tierra.


“Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo…
dice Jehová el Señor”. Ezequiel 34:30


Al igual que Ezequiel, la iglesia y su vocación profética están presentes desde la antigüedad en un marco de libertad para él hombre establecido por Dios mismo como un mandato no negociable, sino un estatuto que se tiene que cumplir tal como lo vemos en algunos casos del pentateuco: No angustiaras al extranjero Ex, 23:9,No lo explotaréis Lev, 19:34, No lo oprimirás Dt 23:16,No torcerás el derecho del extranjero Dt, 24:17, por mencionar algunos ejemplos.


Ante la situación actual de injusticia hacia el migrante, es necesario que la iglesia como portadora de las buenas noticias sitúe su mirada en este grupo de personas vulnerables, es sumamente importante que la congregación lleve a cabo el trabajo profético que tiene como mandato divino en el Nuevo Testamento; “amar al prójimo como a sí mismo” y  no hay mejor forma de demostrar el amor de Dios que a través  del evangelio de Cristo, mismo que vino a cambiar la situación del ser humano, no solo material y física, sino también la vida espiritual y moral del individuo.


El migrante como imagen de Dios
El creyente tiene el encargo, la responsabilidad y a la misma vez la capacidad de llevarles el mensaje del Evangelio. Está llamado a promover la justicia y de igual forma ser un refugio para el migrante.


Para esto, debe encarnarse en las necesidades de este grupo excluido por la sociedad, su gran desafío es reemplazar las insuficiencias materiales y espirituales, con la finalidad de generar un cambio y dignificar al ser humano. Pues, solo cuando busque la dignificación de sus semejantes, comprenda que los migrantes son la imagen de Dios y actúe a su favor, podrá decir que está cumpliendo su misión integradora, pues el desafío es parte de su culto y parte de su adoración.  

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. (Mateo 25: 35-36.)

Fuentes

Biblia, Reina Valera 1960.

El papel de la Iglesia de Dios en México como dignificadora del inmigrante. Tesis. 2015. Hermosillo, Son.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-48033101

J. M. Abrego de Lacy. Los libros proféticos. Ed. Verbo Divino. 1993. Navarra.

Las migraciones en la Biblia. http://www.confer.es/activos/texto/wcnfr_pdf_1125-x9sQnkq61Ocw0rKX.pdf

Revisión y Edición: Ps. Manuel Murillo / Lic. Marco Medina

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